Aficionado

Se considera aficionado a toda aquella persona que siente afición por algún tipo de espectáculo y asiste frecuentemente a él, en este caso al fútbol. Y es que este deporte genera distintas emociones tanto en los aficionados como en los propios jugadores. Entre las más habituales que se dan durante los partidos de fútbol son las siguientes:

  • Euforia: el aficionado al fútbol que siente euforia notará algo parecido a la felicidad, aunque de una forma más profunda e intensa. Sin embargo, esta emoción no es tan duradera como la felicidad, ya que tan solo se suele experimentar durante unos instantes tras el suceso. Las situaciones más frecuentes que provocan euforia en el aficionado son en las que su equipo marca un gol decisivo o gana algún campeonato.
  • Frustración: el aficionado al fútbol que siente frustración la nota en aquellas situaciones en las que es testigo de cómo el equipo al que anima no es capaz de conseguir los objetivos establecidos o no logra hacer lo que se espera de él. Se trata de una emoción muy frecuente entre los aficionados a este deporte, ya que a lo largo de una temporada se juegan múltiples partidos, lo cual implica que siempre existe la posibilidad de perder. Esto significa que, aunque algunas veces no sea así, en la mayoría de las ocasiones la frustración va acompañada de la derrota.
  • Alegría: se trata de una emoción que sienten todas las personas de uno de los dos equipos que compiten, lo que quiere decir que la experimentan los aficionados, pero también el cuerpo técnico y los jugadores. Esta emoción aparece cuando el equipo logra la victoria en un encuentro, así como cuando alcanza sus objetivos al final de la temporada, tales como conseguir el ascenso, mantenerse en la misma categoría u obtener algún título. Evidentemente, la alegría la sienten todas aquellas personas vinculadas a ese club.
  • Tristeza: como es lógico, para que un equipo gane, otro tiene que perder. Por lo tanto, los aficionados del equipo derrotado experimentan la emoción contraria a la alegría, la tristeza. Esta puede aparecer por diversos motivos, ya sea por no lograr los objetivos establecidos al final de la temporada o por perder un encuentro.
  • Pasión: sin duda alguna la pasión es una emoción que se encuentra muy ligada a este deporte. Suele estar más relacionada con los aficionados, aunque también muchos futbolistas sienten verdadera pasión por los colores de su equipo. Inglaterra y Argentina son dos de los países en los que con más pasión se viven los partidos de fútbol.
  • Locura: es la emoción que experimentan algunos aficionados al fútbol cuando llevan a cabo actos sin pensar en las consecuencias que estos pueden provocar, ya que se dejan llevar por la propia locura que sienten durante los partidos. Por lo tanto, se puede decir que son los aficionados los que desarrollan en mayor medida esta emoción, los cuales son capaces de hacer lo que sea por su equipo.

Muchos aficionados al fútbol lo son porque admiran a un futbolista determinado y les gusta verlo jugar, con total independencia de que el equipo al que pertenezca gane o pierda. No obstante, en el caso de que este anote un tanto, la revolución está garantizada. También hay otros aficionados que van con su equipo a cualquier parte, sin importar ni siquiera el hecho de que este juegue en un país situado a miles de kilómetros del suyo, ya que harán todo lo que sea necesario por defender sus colores donde sea.

Los diferentes comportamientos de los aficionados en un partido

Existen distintas maneras de vivir un partido de fútbol. Y es que cada persona reacciona de forma muy diferente ante la victoria y la derrota. Dependiendo de su comportamiento, se pueden clasificar a los aficionados al fútbol del siguiente modo:

  • El aficionado caballero: este tipo de aficionado no es muy común, ya que se trata de aquella persona que acepta con tranquilidad que el equipo rival sea superior, le aplaude si lleva a cabo buenas jugadas y siente vergüenza cuando ve a otros aficionados muy alterados.
  • El aficionado sufridor: esta persona vive cada encuentro realmente angustiada, y es que puede sentir un sufrimiento casi físico cada vez que ve que su equipo comete un error.
  • El aficionado silencioso: se trata de una persona que vive el partido en un estado de concentración casi místico. De este modo no se pierde ni un solo detalle de lo que sucede en el terreno de juego.
  • El aficionado polemista: la persona polemista nunca está contenta con nada y ve cada partido de fútbol enfadada con todo el mundo, con el rival, con el árbitro e incluso con los futbolistas de su propio equipo.
  • El aficionado fiestero: a este aficionado no le interesan mucho los partidos, ya que para él solo son la excusa perfecta para pasarlo bien, por lo que siempre será del equipo que gane.
  • El aficionado supersticioso: se trata de la persona que lleva amuletos o cualquier otro objeto que según él traerá buena suerte a su equipo, incluso puede llegar a realizar diversos rituales con el mismo fin.

El comportamiento del buen aficionado al fútbol

Por suerte, la mayoría de los aficionados al fútbol se comportan correctamente cuando ven o acuden a un partido de su equipo. Y es que por más que unos pocos intenten empañar el nombre del deporte rey, son muchos más los que lo convierten en algo maravilloso.

Un buen aficionado tiene que animar a su equipo tanto en la victoria como en la derrota y, aunque evidentemente sentirá amor hacia los colores del mismo, siempre debe actuar desde la razón, con tolerancia y prudencia. El buen aficionado tiene que respetar a su propio equipo, pero también al rival, a sus aficionados, a su cuerpo técnico y a los árbitros, por lo que nunca debe decir nada de lo que se pueda arrepentir o que pueda perjudicar a su club.

El buen aficionado tiene que crear un clima de amistad y cordialidad con sus acciones, las cuales harán que su equipo sea aún más grande. Este también debe cuidar de los servicios y de las instalaciones del club, además de defender de forma adecuada el juego limpio. Su comportamiento y actitud tiene que servir de ejemplo a los demás aficionados e incluso a los propios jugadores.

El buen aficionado debe olvidar los errores ajenos, los resultados adversos y la tensión experimentada ante los mismos. Es mejor que deje de lado todo aquello que le genera emociones negativas y se abra a lo que le haga experimentar emociones positivas cuando ve o acude a un partido de fútbol.