Aficiones

graderíoDesde sus orígenes a finales del siglo XIX, el fútbol ha sido un deporte con una demostrada capacidad para crear expectación en el público que lo sigue. Sin embargo, no todos los seguidores de este deporte tienen los mismos intereses ni los mismos sentimientos hacia él.

Existe una clase de público que sigue, vive y siente el fútbol en función del juego y los resultados de un determinado equipo. Esta clase de público es lo que se conoce como aficionado (tradicionalmente de un equipo en particular) y al conjunto de aficionados de un determinado club se le conoce como afición.

¿Qué es lo que define al aficionado o fan de un equipo?

La característica que mejor define al aficionado de un determinado equipo es la del sentimiento de pertenencia al mismo. El aficionado de un club o equipo siente las victorias y derrotas del mismo como propias, independientemente de los jugadores o equipo técnico que formen parte del grupo en una temporada o etapa concreta. Por ello, se ha considerado tradicionalmente a la afición como el jugador número doce.

¿Cuál es la función de la afición?

La función principal de la afición es la de alentar al equipo no sólo durante los 90 minutos que dura un partido, sino también en los momentos anteriores (acompañando a los jugadores hasta las inmediaciones del estadio o campo de fútbol, animando al resto de espectadores en los momentos previos al encuentro…) como posteriores (ya sea celebrando la victoria como animando tras la derrota).

Además, la afición sirve también para apoyar a jugadores y entrenadores en las buenas decisiones, al mismo tiempo que pueden ser críticos cuando se encadenan una serie de malos resultados, con el fin de ayudar a buscar una solución a una situación desfavorable.

Actitudes positivas y negativas de las aficiones

Las aficiones en el fútbol han tomado clásicamente dos tipos de actitudes claramente diferenciadas:

1/ Actitudes positivas: las aficiones que han tomado actitudes relacionadas con comportamientos respetuosos con su propio equipo, los rivales y el cuerpo arbitral son las que denominamos aficiones con actitudes positivas. El fútbol y la afición por un determinado equipo puede ser en ciertas circunstancias algo irracional, por lo que, las aficiones que tomas actitudes sosegadas y respetuosas con aficiones rivales, sin provocar altercados ni revueltas serán aquellas que consideraremos positivas. Este tipo de aficiones son las que generalmente promueven los valores que el fútbol trata de inculcar.

2/ Actitudes negativas: como se menciona arriba, la afición por el fútbol puede ser bajo ciertas circunstancias algo irracional que puede llevarnos a menospreciar, insultar u odiar a un determinado colectivo de personas por el simple hecho de pertenecer a una afición contraria. Este odio irracional puede llegar a desencadenar altercados tanto entre aficionados como entre aficionados y policía. Esta concepción de la afición por el fútbol tiene sus raíces en los hooligans ingleses, erradicados hace ya décadas, pero cuyos estragos todavía siguen vigentes hoy en día (aunque ya son reducidos grupos que tienden a desaparecer paulatinamente). Estas aficiones que promueven valores como el odio o el racismo son consideradas como aficiones con actitudes negativas, muy lejanas a los valores que el fútbol desea aportar e inculcar en nuestra sociedad.

Las distintas aficiones en España

Dentro del Estado Español nos encontramos con distintas aficiones que se identifican con un nombre determinado. Aquí podemos encontrar los nombres de las aficiones de algunos equipos:

  1. Real Madrid: vikingos o merengues
  2. Barcelona: culés
  3. Athletic Club (de Bilbao): leones
  4. R. C. D. Espanyol: periquitos o pericos
  5. Atlético de Madrid: colchoneros
  6. Valencia: los Ché
  7. Sevilla: nervionenses (del barrio del Nervión) o palanganas
  8. Almería: indálicos
  9. Córdoba: califas
  10. Granada: nazaríes
  11. Levante: granotas
  12. Rayo Vallecano: rayistas
  13. Real Sociedad: txuri-urdin
  14. Villarreal: submarino amarillo

Bonus: ¡Alirón alirón, el Athletic campeón!

Para terminar con este artículo sobre la afición en el fútbol, aquí dejo una anécdota sobre el origen etimológico (o al menos una de las principales hipótesis que se barajan como tal) de la palabra “Alirón”.

Durante el siglo XIX, una empresa inglesa productora de acero se estableció en la población vizcaína de Ortuella. Los trabajadores de las minas de las que extraían el hierro para la elaboración del acero cobraban en función de la pureza del hierro que extraían para su posterior tratamiento.

Una vez acabada la jornada, el jefe de cuadrilla colgaba una pizarra con el porcentaje de hierro contenido en la extracción de ese día. Si el porcentaje de hierro era del 100%, en la pizarra podía leerse All Iron, que, traducido del inglés, significa “Todo hierro”. Al leer esto, los mineros estallaban de alegría debido a que la cantidad de dinero percibida por el trabajo de ese día seria mayor, por lo que gritaban todos “Alirón” (All iron pronunciado todo seguido y poniendo el acento en última sílaba).

Con el tiempo, este grito pasó a formar parte de los cánticos habituales en las celebraciones de las victorias del Athletic Club de Bilbao.