Colista

Ser colista significa, haciendo referencia a un equipo o deportista, ocupar el último lugar de la clasificación en una competición. En el mundo futbolístico, el equipo colista es aquel que se encuentra en el último puesto de su respectiva liga.

La Primera División de fútbol en España, más conocida como la Liga Santander, está compuesta por veinte equipos, los cuales se enfrentan entre sí en dos ocasiones cada temporada. La clasificación final queda establecida en función a los puntos totales conseguidos por cada equipo al terminar el campeonato. Los tres últimos equipos, es decir, los tres colistas de la clasificación, descenderán de manera directa a la Segunda División, de la que, por su parte, serán relegados directamente a Segunda División B los cuatro colistas de esa clasificación.

Este sistema de competición es el utilizado en las ligas profesionales, pero también en las que no lo son, pudiendo variar el número de colistas que descienden de categoría. Por ejemplo, en Segunda División B bajan un total de dieciocho equipos a Tercera, de los cuales dieciséis salen del descenso directo de los cuatro colistas de cada grupo, y los otros dos de una liguilla disputada entre los quintos colistas de cada grupo.

Posibles causas por las que un equipo de fútbol acaba siendo colista

Son diversos los motivos que pueden provocar que un equipo sea colista. A continuación se mencionan algunos de los más habituales:

  • La configuración de la plantilla: cuando el equipo no cuenta con los jugadores adecuados, o simplemente estos no consiguen entenderse entre sí, esto puede provocar que en conjunto no funcionen bien y que esa situación repercuta de manera negativa en su juego en el campo de fútbol.
  • La inestabilidad: si el club tiene problemas internos, eso puede influir en el equipo, lo cual se verá reflejado sobre el terreno de juego. Incluso en algunas ocasiones, si el entrenador se tiene que ausentar por algún motivo, esa ausencia puede provocar inestabilidad en el grupo.
  • Los árbitros: a veces la actuación de los árbitros puede marcar el rumbo de un partido. Y es que al igual que todo ser humano estos pueden equivocarse, pero en su caso señalando faltas e incluso penaltis sin que se hayan cometido, ya sea porque tuviesen una mala perspectiva de la jugada o por el aviso erróneo de uno de sus asistentes. Dichos errores pueden causar estragos si el equipo perjudicado es uno de los colistas de la clasificación y en ese partido se juega la salvación.
  • Las lesiones: estas pueden cebarse con la plantilla. Y es que a veces incluso se lesionan casi de manera simultánea jugadores que ocupan la misma posición, lo cual provoca que el equipo no pueda jugar a pleno rendimiento y acabe en la cola de la clasificación.
  • Los goles encajados: en algunas ocasiones el equipo no consigue mantener la portería a cero, encajando incluso varios goles por encuentro.
  • La sequía: si además de encajar goles, el conjunto no es capaz de marcarlos, sus problemas empeoran.
  • No conseguir victorias a domicilio: hay rachas en las que un equipo no logra ganar partidos fuera de su estadio, lo cual hace que deje de sumar puntos y vaya bajando puestos hasta ser colista de la clasificación.
  • Los jugadores en baja forma: ya sea por problemas físicos o por problemas psicológicos, algunos de los futbolistas del equipo, aquellos de los que se esperaban grandes cosas durante esa temporada, no consiguen jugar a su máximo nivel.
  • Los problemas disciplinarios: la falta de actitud de ciertos miembros del equipo, los cuales pueden presentarse en las diversas fases de una temporada, pueden afectar al rendimiento de todo el conjunto.
  • El entrenador: cuando un equipo va colista en la clasificación, el técnico no suele salir libre de culpa. A veces, tanto el club como los aficionados muestran su disconformidad con el entrenador, lo cual puede incluso provocar su destitución.