Piscinazo

Piscinazo es una expresión coloquial utilizada en el fútbol cuando un jugador se tira al suelo fingiendo que está lesionado para que el árbitro pite falta a favor de su equipo o para parar el juego. 

Esta expresión tiene su origen en la acción de saltar a la piscina, ya que un jugador simula como un salto a la piscina en el que da igual como tirarte o cómo caer, el caso es saltar y zambullirse en el agua. Es posible que también escuchemos la expresión “tirarse a la piscina” en lugar de piscinazo, pero el significado sigue siendo el mismo.

El objetivo de esta acción es conseguir una ventaja, en muchos casos un tiro libre a puerta o un penalti y tener una oportunidad de anotar un gol. Este tipo de acciones son peligrosas y en muchos casos, los jugadores se juegan la tarjeta amarilla o incluso la expulsión en este tipo de jugadas.

Los piscinazos son jugadas controvertidas y casi siempre, generan polémicas discusiones en ámbitos de fútbol, ya que, el árbitro tiene que tomar una difícil decisión y no siempre es la más acertada, es complicado ver un piscinazo dependiendo del ángulo en el que esté el árbitro, no es una acción fácil de jugar. 

En el fútbol moderno, tal y como lo conocemos a día de hoy, el árbitro cuenta con la ayuda del VAR para tomar esta decisión, si bien es cierto que no siempre toda la decisión de utilizarlo y por tanto la controversia y la polémica es mayor.

Un piscinazo, generalmente, se produce al borde del área y según un estudio realizado por Paul Morris y David Lewis en 2009, sobre la percepción de intenciones engañosas en el fútbol estas son los trucos para detectar un piscinazo:

  • Estar atento y comprobar el tiempo transcurrido entre el impacto y la caída. Probablemente solo hayan pasado unos segundos en el choque y la caída, pero ese tiempo es clave para verificar si la acción ha sido simulada o por el contrario, el jugador ha caído al suelo por una entrada dura.
  • Comprobar si el jugador se ha movido más allá de lo esperado en un impacto en una entrada real. Comprobar que el jugador ha caído en un espacio cercano al lugar de la acción y no se ha desplazado fingiendo.
  • Falta de consistencia en el punto de dolor, si el contacto ha sido en una parte del cuerpo y al jugador le duele otra, esto es un indicador, de que es muy probable que el jugador se haya tirado al suelo simulando una lesión provocada por un choque. Por ejemplo, cuando tras una disputa de balón, ocurre un “choque” y el contacto ha sido en la pierna pero al jugador le duele el costado o la espalda.

Este tipo de acciones son peligrosas y no recomendables en un juego limpio.

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