Árbitro de fútbol

En el fútbol, el árbitro es la persona encargada de que se cumplan las reglas del juego durante el transcurso de un partido, las cuales han sido establecidas por la Federación Internacional de Fútbol Asociación o FIFA, además de cronometrar su duración y dar constancia de todo lo ocurrido en él. Este colegiado puede aplicar el reglamento antes, durante y después de un encuentro.

Su vestimenta debe ser de un color diferente a la de los futbolistas que vayan a disputar el partido. El colegiado recibe el apoyo de dos árbitros asistentes, los cuales se ubican en las bandas. En el fútbol profesional existe además la figura del cuarto árbitro, sustituto de los otros tres hombres en caso de lesión, y encargado de ayudar al árbitro principal anotando los cambios, las amonestaciones y las expulsiones de los jugadores.

Incluso aunque el balón no se encuentre en el terreno de juego, el árbitro no pierde sus facultades, es decir, estas comienzan desde que entra en el recinto hasta que lo abandona, incluyendo por tanto los descansos, las interrupciones y las suspensiones.

Se trata de la máxima autoridad deportiva para dirigir los partidos, por lo que los jugadores, los entrenadores, los directivos y los delegados deben acatar sus órdenes y respetar sus decisiones. Solo él tiene la potestad para sancionar y expulsar, pudiendo recibir únicamente el consejo de los asistentes y el cuarto árbitro en caso de duda, pero el árbitro principal siempre tendrá la última palabra.

Haciendo uso de su silbato, inicia y detiene el juego. También autoriza el arranque del partido, el fin de la primera y de la segunda parte, y el tiempo de descuento. Es el encargado de convalidar los goles y señalar las faltas, pudiendo amonestar o expulsar a los futbolistas si considera que estas han sido violentas o malintencionadas, y también si infringen las normas repetidamente.

Las decisiones del árbitro son definitivas, aunque él será el único que podrá modificarlas si considera que se ha equivocado o si lo cree necesario, siempre que no se haya reanudado el juego o finalizado el partido.

También es competencia del árbitro asegurarse de que el balón que se va a utilizar cumple con las exigencias de la normativa. El colegiado podrá interrumpir el juego en el caso de que un jugador sufra una lesión, dando permiso a los asistentes médicos para que entren en el campo, además de permitir que sea transportado fuera de este para que lo examinen y atiendan de manera más exhaustiva.

Si un futbolista sufre una hemorragia, el árbitro será el encargado de indicarle que abandone el terreno de juego, pudiendo entrar de nuevo únicamente tras su señal. Queda bajo su criterio aplicar la ley de la ventaja cuando considere que el equipo que ha recibido la infracción se beneficia de la jugada.

Por último, el árbitro no debe permitir que las personas ajenas al juego entren en el campo, y una vez que finalice el encuentro, tiene que entregar un informe con todo lo ocurrido, más conocida como acta arbitral, antes, durante y después del mismo a las autoridades competentes.

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