Tiro libre directo

Se considera tiro libre directo a la reanudación del juego después de que se haya cometido una falta. Para realizarlo el esférico tendrá que permanecer inmóvil, pudiendo ser introducido directamente en la portería sin la necesidad de que un segundo jugador lo haya tocado. Además, el ejecutor del tiro libre directo no podrá volver a jugar el balón hasta que este haya sido tocado por cualquier otro futbolista, sin la obligación de que pertenezca a su mismo equipo. Los jugadores que conformen la barrera deben permanecer a una distancia de 9,15 metros como mínimo de la pelota hasta que esta vuelva a estar en juego, y estos serán seleccionados por el guardameta.

Se le concederá un tiro libre directo al equipo contrario, siempre que el colegiado interprete una acción como temeraria, imprudente o que en ella se haya utilizado una fuerza exagerada, cuando un jugador cometa alguna de las siguientes infracciones: saltar o cargar sobre un rival, empujarlo, realizarle una entrada, golpearle o intentar golpearle, ponerle o intentar ponerle una zancadilla, o darle o intentar darle una patada.

También se le otorgará un tiro libre directo al adversario si se cometen alguna de estas infracciones: sujetar o escupir a un rival, o tocar el balón de manera intencionada con las manos, a excepción del portero siempre que se encuentre dentro de su área penal. El tiro libre directo será lanzado desde el sitio en el cual tuvo lugar la infracción.

Sanciones al jugador

Además de conceder un tiro libre directo al equipo contrario, el árbitro también puede sancionar con tarjeta amarilla o tarjeta roja al jugador que cometió la infracción.

Se considera tarjeta amarilla cuando el infractor haya realizado alguna de las siguientes acciones: infringir de manera reiterada las reglas del juego, discutir o hacerle gestos al árbitro, jugar de manera antideportiva, atrasar el reinicio del juego, no respetar la distancia establecida en un tiro libre o en un saque de esquina, o entrar, reincorporarse o abandonar el terreno de juego sin que el árbitro le haya dado permiso.

Se le sacará la tarjeta roja a un jugador, lo cual supondrá su expulsión del campo de juego de manera inmediata, si realiza cualquiera de estas infracciones: escupir a un adversario o a cualquier otra persona, tener una conducta violenta, jugar de manera sucia, utilizar un lenguaje ofensivo, evitar un gol o interrumpir una oportunidad de gol al tocar el esférico con las manos (a excepción del portero dentro de su propia área), detener una oportunidad de gol a través de una infracción, o recibir una segunda tarjeta amarilla durante el mismo partido.

 

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