Brazalete

En el ámbito futbolístico el brazalete es la cinta que lleva puesta un jugador alrededor del brazo por encima del codo. Esta dispone de cierta anchura y se utiliza de distintivo. El brazalete lo lleva el capitán del equipo, el cual lo identifica como tal. En el caso de ser de color negro, indica luto, y en algunas ocasiones se utiliza de algún color específico como forma de demostrar solidaridad por alguna causa.

Llevar puesto el brazalete de su equipo supone un auténtico honor para el futbolista, un privilegio que le han concedido el resto de compañeros o el entrenador, ya que consideran que posee las condiciones tanto deportivas como humanas para ser su capitán, es decir, lo ven totalmente capacitado para ser su líder.

Los futbolistas que ejercen la función de capitán tienen que ser más que buenos jugadores. Estos sentirán el peso que implican las nuevas responsabilidades de su cargo. El capitán de un equipo de fútbol no es un jugador más, sino que también sirve como referencia para el resto de sus compañeros y, además, es la persona encargada de ayudar al técnico. Debe mantener siempre una buena comunicación con el resto de jugadores de su equipo, tratándolos con confianza para que ellos también confíen en él, y proporcionándoles buenos consejos.

En algunos conjuntos quien lleva el brazalete se convierte incluso en una especie de segundo entrenador, el cual en ocasiones tiene a su cargo el mando y la organización del conjunto, siempre bajo las órdenes del entrenador y teniendo en cuenta tanto su visión de juego como la situación.

Cuando comienza un partido de fútbol, el capitán del equipo es el encargado de intervenir en el sorteo de campos, el cual se lleva a cabo en el centro del terreno de juego junto al capitán del equipo rival y a los árbitros. Solo este futbolista suele tener derecho a comunicarse con el árbitro para hacerle llegar sus observaciones y para reclamarle, y viceversa, el árbitro se dirigirá al capitán para comunicarle cualquier advertencia o reconvención. Además, será la persona que firme el acta del encuentro. Fuera del campo de fútbol también representa a la plantilla frente al combinado nacional o la directiva del club, así como en actos constitucionales.

Algunos de los jugadores más conocidos del mundo futbolístico que han ejercido de capitanes de sus respectivos equipos son los siguientes: Totti, Fernando Torres, Mascherano, Raúl, Maradona, Van Persie, Zanetti, Del Piero, Terry, Cesc Fábregas, Iker Casillas, Puyol, Leo Messi, Sergio Ramos, Xavi Hernández y Andrés Iniesta.

Cualidades del jugador que lleva puesto el brazalete

Un buen capitán debe tener una gran personalidad y una serie de cualidades que le hagan ser valioso, admirado y querido por sus compañeros de equipo tanto dentro como fuera del terreno de juego. Tiene que ser un referente para ellos, un verdadero ejemplo a seguir. El portador del brazalete se convierte en el líder, aunque no solo debe apoyar a sus compañeros, sino también a su técnico.

El capitán de un equipo de fútbol tiene que ser una persona muy responsable. Esta y otras cualidades las dan la experiencia y la veteranía, por lo que no es de extrañar que en muchos equipos esta función la desarrolle su miembro más veterano. También tiene que saber cómo comunicarse con sus compañeros durante el partido, a los cuales proporcionará instrucciones durante el transcurso del mismo, tratando a la vez de corregir los errores cometidos en el momento preciso. El jugador que lleva el brazalete hará que se cumplan todas las decisiones e instrucciones del árbitro. De ese modo le ayudará a que el encuentro se desarrolle con normalidad.

Puede que el capitán no sea el jugador con mejor capacidad técnica o táctica del equipo, sin embargo, sabrá cómo y cuándo empujar a sus compañeros ante las dificultades que se presenten durante el partido, así como animarles a realizar un mejor juego. Este futbolista tiene que concienciar a toda la plantilla a cumplir las reglas del fútbol, responsabilizarse de su comportamiento y defenderla ante los jugadores del equipo contrario.

Durante el transcurso de un partido este futbolista debe ser capaz de controlar el tiempo para así saber cuánto queda para que este finalice y cómo actuar dependiendo del resultado. Cada partido debe jugarlo como si se tratase del más importante, mostrando su ánimo en todo momento y jugando cada balón con voluntad y con inteligencia.

Un capitán siempre será capitán: en el vestuario, en las charlas, en los viajes, en los entrenamientos, en los calentamientos, en las victorias y en las derrotas, debe ser la primera persona disponible al servicio de su equipo. El capitán llegará el primero, se irá el último y querrá quedarse un poco más en el caso de que algún compañero le necesite, ya sea para hablar o para resolver algún problema, siempre se mostrará dispuesto a tenderle una mano amiga.

Si alguno de sus compañeros de equipo se encuentra lesionado o enfermo, el portador del brazalete tiene que preocuparse por él, llamándolo, visitándolo y manteniéndose al tanto de todo aquello que necesite. Otra de las cualidades de un buen capitán debe ser la humildad, además de estar siempre dispuesto a servir de respaldo a todos sus compañeros.

Este futbolista pertenece a todos y a cada uno de los miembros de la plantilla, es decir, no va en solitario ni pertenece a un grupo determinado de su equipo. Esto significa estar tanto con los compañeros que le caen bien como con los compañeros que le caen mal. También tiene que intentar conseguir que los nuevos jugadores que llegan al equipo se sientan integrados, aunque tampoco debe dejar de prestar atención a los más veteranos.

Por lo tanto, todos los jugadores del equipo deben sentirse respaldados, respetados y considerados por su capitán, el cual siempre dará la cara por los mismos. Incluso antes de que comience un partido, ya en el vestuario este futbolista tiene que generar un buen ambiente. Se trata de un momento que únicamente pertenece al capitán y al resto del grupo, por lo que si este crea un clima de puesta a punto y concentración, conseguirá que jueguen el partido con una actitud positiva. En definitiva, animará a todos sus compañeros uno por uno con el fin de transmitirles buenas sensaciones para que disfruten e intenten hacer bien las cosas en el partido.

El capitán puede llegar a convertirse en una figura fundamental para mantener el buen ánimo, la disciplina y la concentración en un equipo de fútbol, aparte claro está del técnico. Y es que en muchos casos este jugador es una extensión del conjunto antes, durante y después de cada partido, por lo que sin duda alguna se puede afirmar que, más que un privilegio, asumir este rol supone una enorme responsabilidad.

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